La chica asfalto.

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No le gusta estar rodeada de gente conocida, prefiere caras nuevas cada vez que sale a jugar, su vida es eso, un juego de azar. Cambia de casa, vive en la carretera, no le gusta estar anclada a nadie, y tú eso no lo llevas bien.

Quieres besarla porque hacerlo es como besar a la muerte, ponerte en un precipicio, sientes la adrenalina, sientes todo el camino que recorre tu sangre porque ella te acompaña en el viaje.
Parece mentira que fuese esta misma noche cuando la conociste, pero es que ella siempre se guarda un as bajo la manga y nunca pillas sus faroles, eres tú quién acaba pillado por esa chica.

Es ella quién gana siempre, porque se conoce la baraja, te ve y sube la apuesta, porque sabe que merece la pena, quizá seas el indicado, quién se quede aún sin saber su suerte, aún perdiendo su pata de conejo, su herradura y su trébol favorito.
A quién no quieres perderla es a ella, porque ella lo tiene todo, ella es suerte, ella es quién tiene magia en la mirada, en las manos, cada vez que te toca la sientes, y cuando no, también. Y siempre serás tú quién fantasee con encontrar cada día de nuevo sus rincones, descubriendo uno a uno cada secreto que ella decida contarte. Escuchar con ella cada canción que le haga levantarse y ponerse a bailar en medio de toda esa gente en la calle de Gran Vía de Madrid.
Ve a encontrarla, no a buscarla cuando sea ella quién decida irse a buscar nuevas caras porque se aburre de los mismos faroles. Crees que nunca tiene suficiente porque siempre vuela alto, siempre la ves caminar sola por la carretera desierta, por que ya no es hora, vuela alto y eso a ti te encanta, hasta que la pierdes de vista. No tienes que tener miedo, tienes que querer sus alas tanto como ella las quiere, o más. No querer cortárselas ni aunque se te escape de las manos.

Debes quererla incluso cuando no lo haga. Debes dejar a un lado tus ideas de como debería ser, porque ella no es, ella es fugaz, no existe más que unos días, quizá unas semanas o un mes si lo haces bien, si sabes dejarla libre, como ella sola sabe ser.

Ella es una chica de carretera, de las que pisan fuerte y lo último que ves es el humo que deja al marchar.
Ella va sin rumbo, pero va.

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